identikits

Salgo esta mañana a caminar por mi barrio y oh sorpresa, me encuentro con una lluvia de identikits pegados en las puertas de los edificios.

Los violadores de Recoleta, es el título.
Y todos aceptamos dóciles su presencia en nuestras puertas, hablamos por teléfono con amigas, hijas y madres y decimos chicas-cuídense, chicas-ojo, chicas-les advierto.

Camino por las calles de mi barrio y huelo en el aire una amenaza latente, el olor de la impunidad, el ser mujer, el caminar como mujer, cruzarse con gente que igual sigue viviendo y pensando en otra cosa.

Pero sobrevuela o transita por nuestros pasos el dibujo como enigma, el dibujo como perversión, el vívido ejemplo de esta sociedad retorcida y putrefacta.

El saber de la locura, intuir que también hay bestias caminando entre nosotros.
Querer eliminar a las bestias como bestias.

El despertar de odio, limpio y sólido, odio que quiere hacer justicia, matar, destruir, quemar, explotar.
Este claro deseo de matar a las bestias. Dar por tierra con ellas.
Destruir, sin culpa.

Y nada más.

~ por Gisella en Diciembre 7, 2008.

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