Histeria colectiva

Definitivamente la noche no es para mí. Esta noche loca, a tientas y a ciegas, en busca de solamente una, dos o tres miradas.
Esta noche de pie, vaso en mano, atragantados en el vino, pegados a columnas y saltando sin ton ni son.
Noche descompuesta, indecisa, testigo de incoherencias y charlas al vacío, noche que solamente se revela porque tenemos una mirada amiga al lado.

Y si le cantamos a esa amiga, y bailamos con ella, gozando el momento presente y solamente eso, sin mirar alrededor, a los esperpentos decadentes con cara de fashion que pasan por ahí, sin escuchar los débiles intentos por seducirnos del vecino de atrás, sin pensar si nos miran o nos dejan (de mirar).
Si podemos descentrarnos del entorno putrefacto y dedicarnos al círculo que creamos ahí, in situ, pues tiene sentido.

El resto es histeria colectiva.
Pura vacuidad, noche tirada a la basura, sobresaltos y pequeños actos de violencia o acercamientos futiles, todo por nada.
Nada más que un levante bien pasajero, si es de una sola noche mejor.
Ese levante es lo que no quiero.
Esa histeria es de lo que huyo.

Esa mirada directo al culo, mirada que muere ahí y no quiere nada más que ese minuto, mirarte bailar, moverte, como si fueras un objeto en una vidriera, un muñeco danzante que se mueve a pilas.
Esa intención de mala muerte, miserable intención que ni siquiera se concreta en acto.
Eso lo tiro bien lejos, me lo olvido.

Me quedo con algunos destellos de complicidad femenina, o complicidad humana, simplemente.
Un deseo de que haya más de estas vidas, más de estas amigas que dan todo, sobre todo ganas de reír y de quedarse, de bailar a lo loco, de que la vida sea larga y de que no importe nada más que ese momento donde todas cantamos la misma canción.

Lo otro, repito, es histeria.
Lo otro no existe.

~ por Gisella en Junio 1, 2008.

Una respuesta to “Histeria colectiva”

  1. ¡Hola!

    Una verdadera caja de sorpresas. Agradables sorpresas. Me contás todo lo que, supongo, quiero saber. Pero todo tiene un velo, algo que lo separa de la obviedad, y la da un transcurrir muy, muy acogedor.

    Mas allá de la admiración por tu siempre intentar y hacer, quiero expresarte mi “estar cerca” aunque no lo estemos (¿o sí y no nos damos cuenta?) y que tu ventana es amplia, y tu mirada es bella y que vamos, cuánta tinta gastaré hasta decirte que hay una referencia tuya en lo que leo, pienso, hago.

    A eso vamos.

Escribe un comentario