El robot

Nunca conocieron a alguien con apariencia de humano pero del cual sospechan que es un robot?

Bueno, yo sí.
Desde la manera de caminar y de moverse, hasta la forma en que mira, casi sin parpadear, la construcción de las frases y la absoluta incertidumbre sobre lo que realmente piensa, este tipo para mí es un alienígena, en engendro salido de un planeta extraño.

Además nunca supe si me quiere o me odia. Como Juliet en Lost, que nunca se sabe si es buena o malísima, este tipo-muñeco se comporta de la manera más ambigua que existe.

Pero siempre sospeché que escondía un as bajo la manga, o que me iba a dar la puñalada a la primera distracción.
Y efectivamente hoy soltó unas parrafadas altaneras y violentas, subido al pedestal que se instaló en su cuartito.

Quiero bajarlo de su pedestal de un hondazo.
Traspasarle la cara con un puño.
Hacerlo desaparecer de mi vida y alrededores.

Ya falta menos, ahora tengo que regirme por el arte divino de la paciencia.
Y en el momento menos pensado, lo mando a pasear, con una sonrisita socarrona, cantando bajito, fingiendo que me importa, como hace él, que tiene que fingirlo todo porque no tiene corazón.

~ por Gisella en Abril 17, 2008.

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